La vida es muy corta para las excusas. Define el planteamiento de metas y ve tras ellas. – Ron White

El planteamiento de metas va a ser indispensable para que logres el éxito que deseas.  Es importante aclarar que una meta es muy distinta a un sueño.  Tu sueño puede ser tener una mansión, tener tu propia empresa o ganarte una medalla de oro, es la dirección a la cual te vas a dirigir, es la pequeña luz al final del túnel. Los sueños siempre los debes tener presentes, ya que son una fuente de motivación, pero son las metas a las que vas a dirigir toda su atención y esfuerzo.

Entonces, ¿qué es una meta? Utilizaré la misma palabra para designarle sus características principales, y para que la uses como nemotecnia:

Medibles- Este carácter te permitirá poder evaluar tu progreso.  En el caso que la meta no se alcance, podrás evaluar si tu esfuerzo y dedicación fueron suficientes, y saber exactamente donde es que tienes que mejorar.  Si no se puede medir, no se puede manejar.

Específicas- Las metas no pueden ser la luz al final del túnel, tienen que ser algo que puedes ver a una distancia no muy lejana.  Una meta vaga da resultados imprecisos.  Tu mente logrará la meta que se proponga.  Si la meta es incompleta y difusa, tus resultados van a ser difusos e incompletos.

Tiempo- Tus metas deben tener caducidad.  Si no tienen fecha de vencimiento durán por siempre y nunca se alcanzarán.

Alcanzable- Tus metas deben estar lo suficientemente lejos para que te esfuerces en alcanzarlas, pero tampoco al punto que generen desmotivación.  Por otro lado, tampoco deben estar tan cercas que se logren con muy poco esfuerzo.

Saludables- Las metas deben tener un fin beneficioso, ya sea para ti o para otras personas.  Recuerde que todo lo que uno hace, se le devuelve.

Una buena meta sería: “Quiero bajar un segundo en los 50m libres de aquí a 3 meses”.

Una mala meta sería: “Quiero bajar mi tiempo en natación”.

¿Dónde están mis metas? ¿Y cómo las alcanzo?

  • La vida comienza al final de tu zona de confort – Neale Walsh

Todo ser viviente, sea planta o animal, desarrolla hábitos. Los neurocientíficos han descubierto que los hábitos se desarrollan en una parte del cerebro que se conoce como el ganglio basal, que juega un papel importante en las emociones, recuerdos y patrones de reconocimiento.  Por esta razón cuando estás aprendiendo algo te da miedo, angustia o emoción. Por otra parte, las decisiones se llevan a cabo en la corteza prefrontal.  A medida que repetimos una actividad o habilidad nuestro cerebro cada vez trabaja menos hasta que ésta se vuelve automática (según Lally et al. (2009) esto tarda alrededor de 60 días).  Por esta razón las mujeres se pueden maquillar mientras manejan y los hombres… bueno, los hombres solo pueden hacer una cosa a la vez.

Tus hábitos terminan por definirnos, o por lo menos eso es lo que creemos.  Es común oír gente decir, “yo no puedo vivir sin un dulce después del almuerzo”, “me siento mal sin no voy al gimnasio todos los días a las 7”.  Frases como estas se escuchan a diario y las personas que lo dicen lo suelen hacer con orgullo, así el hábito sea malo, como fumar o tomar gaseosa.  La razón por la cual ocurre esto, es porque los hábitos hacen gran parte de nuestro Ego.  En ellos nos sentimos seguros y cómodos, por esta razón son tan difíciles de romper. Nos crean una pequeña isla en un mar de oportunidades de la cual nunca queremos escapar.

“Nuestras mentes fabrican pequeños castillos de seguridad.  Queremos estar seguros de todo, seguros de nuestras relaciones, de nuestras realizaciones, de nuestra esperanza y de nuestro futuro. Nos construimos estas prisiones internas, ¡y pobre del que nos perturbe!  Es extraño cómo la mente está buscando siempre una zona en la que no haya ningún conflicto ni perturbación alguna.  Nuestro vivir es la contante destrucción y reconstrucción, en diferentes formas, de estas zonas de seguridad.  De este modo nuestra mente se embota y se degasta.  La libertad consiste en no tener seguridad de ninguna clase.” – Krishnamurti a través de Carlos Morrone.

Teniendo esto en cuenta ahora si podemos abordar la pregunta, ¿Dónde están mis metas?

Cómo pudiste haberlo deducido, tus metas y éxitos se encuentran en ese gran mar de oportunidades que rodea esa pequeña isla de confort que llamamos Ego.

Tu Ego te hace creer que esas aguas están llenas de tiburones y tormentas peligrosas, pero la verdad es que todo lo que eres y quieres ser está en ese gran mar. Tienes que incursionar así falles y tengas que devolverte nadando. Recuerda, “las personas que no hacen errores, tampoco hacen nada más”Para salir de tus hábitos vas a seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar el patrón. Los hábitos en muchos casos pueden representar éxitos pasados, pero cuando uno deja de estar feliz o no está contento con algo, es indispensable identificar cual es el hábito que nos está afectando para así poderlo modificar.
  2. Haz algo distinto. Arriésgate a probar cosas nuevas. Una buena experiencia fuera del trabajo o fuera de la casa tienen un efecto de bola de nieve que te motivará a llevar cambios en los aspectos de tu vida que quieres mejorar.
  3. Ten una buena charla contigo mismo/a. La charla interna es uno de los métodos que más utilizo para cambiar aspectos de mi vida que no me complacen. Si quieres puedes escribirte una carta o simplemente charlarte en un espacio neutral (i.e parque, calle, café etc.)
  4. Sé tú mismo. Muchas veces queremos complacer a los demás y por ende dejamos de hacer lo que nos gusta o hacemos cosas que no queremos y que con el tiempo e convierten en hábitos. Este apartado va muy ligado con el tiempo de ocio del cual debes estar disfrutando todos los días.